Sevilla 3, Getafe 0: Sale la regla de tres
06 de Diciembre de 2011
Por: Daniel Torres
Tres centrocampistas.
Tres goles.
Tres puntos.
Tres veces tres, para terminar con esa racha de (tres) victorias consecutivas del Getafe en Nervión.
Parece que de momento a Marcelino, y en consecuencia, al Sevilla, le está funcionando este nuevo dibujo, con un delantero menos, con un centrocampista más.
¿Marcelino cobarde? No. Marcelino valiente. Valiente por tomar, al fin, una decisión que cree firmemente beneficiosa para el equipo, sin tener en cuenta el agobiante murmullo con que Nervión castiga, a veces, a sus propios hombres. Marcelino, que dado el perfil de los equipos a los que ha entrenado (con todo el respeto, equipos menores) jamás habría, supongo, apostado por un 4-2-4 y que, aquí en Nervión, lo vendió como innegociable. Por rectificar a tiempo y por tomar decisiones sin dejarse influir por la presión popular, lo digo y lo repito: Marcelino, valiente.
Y vuelvo a incidir en algo en lo que ya insistí la semana pasada, tras la victoria en Zaragoza: si se sigue con este mismo sistema, habrá derrotas. Y si se vuelve al anterior, habrá victorias. Normal en un deporte, y normal en un equipo que es peor que unos pocos y mejor que otros muchos.
Pero, por segunda semana consecutiva, se ha ganado con el cambio de táctica, con alineación idéntica y, tal como dije hace ocho días, no me queda más que alegrarme y comentar las bondades de esta alegre casualidad.
No quiero dejar pasar la oportunidad sin comentar lo terriblemente azaroso que es el fútbol. Tan azaroso que da miedo. Si ayer el árbitro pita el penalty que el Sevilla comete en los primeros minutos del encuentro, y ese penalty es transformado, no ganamos el partido ni con todos nuestros santos ayudándonos. Teniendo en contra al rival, el marcador, los nervios, la dinámica, el "run-run" de la grada... pero el penalty no se pitó, y ganamos 3-0. Los Sevillistas, que somos muchísimos, podríamos decir que qué más da un gol, si hemos ganado por tres. Los escasos aficionados del Getafe podrían objetar, alegando que ese gol no significaría un 3-1, sino un esperanzador 0-1, y a ver qué hubiera pasado. Todo esto entra en el terreno de la ucronía y ni merece la pena comentarlo. Lo que sí merece la pena comentar es lo frágiles que, salvo Real Madrid y Barcelona, somos todos. No queremos ni darnos cuenta de cuánto azar hay en este deporte. A largo plazo, no tanto. Pero la influencia del azar a corto plazo, opino, es abrumadora.
Por cierto, y para cerrar la jugada del penalty no pitado en nuestra contra: si yo fuera aficionado del Getafe, protestaría la jugada, y con muchísima razón. Pero si yo fuera aficionado madridista, antes de protestar la jugada de anoche, me pondría cien mil veces repetida aquella de esta misma temporada, ojo, también contra el Getafe, en la que a Cristiano Ronaldo le pitan penalty a favor en una falta cometida clarísimamente fuera del área. Es por aquello de "no hagas a los demás lo que no te gusta que te hagan a ti". Lo digo porque me da la impresión (me da la impresión) de que algunos de los que se están rasgando las vestiduras son más blancos que azules. ¿Preparando, quizá, su próxima visita?
Quiero hablar sobre los Biris, y antes de hablar quiero quitarme el sombrero. Hace dos semanas, el Athletic de Bilbao nos abochornó futbolísticamente, y lo que es más grave, nos superó en cojones. Debido a esto, los Biris quisieron dejar claro a sus jugadores que eso de no echar huevos no agrada a la fiel hinchada. Pero Biris Norte comprende a la perfección cuál es su papel y cuál puede ser su influencia. Nada de "no tenéis cojones" nada de "huelga de cánticos", nada de huevazos al autobús, de entrar más tarde al partido, de mensajes que recen "jugadores mercenarios". Nada.
Una pancarta. Una simple y humilde pancarta: "Ustedes mátense en el campo".
Y se acabó. Dar el pequeño toque de atención justo y necesario, sin triturar los nervios de nuestros hombres. Recordar un cántico que a los jugadores les encanta y, de paso, empezar a ganar el partido. De no ganarlo, hubiera habido lío, no me cabe duda. Pero los Biris comprenden que, antes de estar para protestar cuando se produzca el lio, están para evitar que dicho lio se produzca. O al menos poner su parte. Ojalá todos lo comprendiéramos.
Y para terminar, mi gran debilidad. Solo unos minutos de Kanouté, Su Majestad, bastan para ser feliz. Bastan para compensar una entrada, un abono, un disgusto anterior, toda una vida Sevillista. Veinte minutos para bajar el balón de su cielo y entregárnoslo en nuestra tierra, para que todo un Estadio exclame, varias veces, de admiración, para hacer una jugada con varios sombreros, para ayudar a los suyos a trazar paredes mágicas, para encontrar un fútbol tantas veces buscado y últimamente perdido. Y, por supuesto, ya que estamos, para meter su gol.
Qué barbaridad.
Con el 12 a la espalda.
Le adoramos, Majestad.

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