Rayo Vallecano 2, Sevilla 1: Y dale con los regalos
09 de Enero de 2012
Por: Daniel Torres
En estas fechas navideñas que recién acabamos de dejar atrás, no se podrá decir que el Sevilla no ha sido un equipo solidario. Un poco antes de empezar las fiestas, regalo al Levante. La noche de Reyes, regalo al Valencia. Y, tras las fiestas, seguimos regalando, esta vez al Rayo Vallecano.
Todo gol es, en parte, mérito de quien lo ha marcado, y también en parte, demérito de quien lo encaja. Así son todos los goles del mundo, sin excepción. Sin fallos, no habría goles. Pero una cosa es encajar goles en fallos normales y universales (por ejemplo, fallo de Escudé en la marca en el segundo gol) y otra cosa es que los goles sean dignos de aquel programa que se llamaba "videos de primera". Si estos goles tan estúpidos no son frecuentes en equipos de cierto nivel, mucho menos habitual será que ocurran tres veces seguidas. Yo no recuerdo ningún caso.
Hasta ayer, claro. Ojalá el próximo gol que regalemos sea dentro de mucho tiempo, y no podamos hablar de "cuatro goles seguidos". Ojalá que hasta entonces, todos los goles que nos metan sean goles normales y corrientes, de los de toda la vida.
Porque las derrotas en fútbol, para los que no somos ni del Madrid ni del Barcelona, son esperadas y aceptables, y las asumimos con cierta naturalidad. Ningún Sevillista, jamás, habrá pretendido en serio estar invicto toda una Liga. Pero verdaderamente, perder por culpa de estas mamarrachadas es otro rollo, y acaba uno hasta los mismísimos huevos.
El equipo que compone esta página web de SevillaYa, entre ellos un servidor, estuvo ayer desplazado a Vallecas para acompañar al Sevilla en este campo romántico y entrañable, donde los aficionados rivales nos trataron, dicho sea de paso, con toda la cordialidad del mundo. Esto es digno de destacar porque, por desgracia, no está muy de moda recibir bien al Sevilla y a los Sevillistas en casi ningún sitio, y mucho menos en Madrid.
El viaje podría haber sido magnífico. Un grupo de amigos en carretera pasándolo bien, infinidad de canciones Sevillistas sonando en el coche, llegada a Vallecas con muchísimo ambiente, buen rollo, grupo muy numeroso, gran día en animación y cánticos... esto es lo que dependía de nosotros, los Sevillistas.
La lástima es que lo principal del viaje no dependía de nosotros sino de los que estaban abajo en el césped, y no nos quedará más remedio que recordar este día con cierta amargura, a pesar de las risas y de esos buenos momentos que ya pasan al anecdotario de cada uno.
Tras regalar el partido, vuelta a casa y punto, con esa cara que se nos queda. El Rayo aprovechó el regalo, ganó el partido, y se acabó lo que se daba. Fin del trayecto.
Pero antes de terminar, quiero hacer una pequeña reflexión, acerca de un detalle que no nos gustó demasiado a los allí presentes.
Para la mayoría de las personas, la crisis económica actual está siendo muy dura. En Enero, las dificultades se multiplican. Aún así, y por amor a unos colores, los Sevillistas que ayer estuvimos en Vallecas nos dejamos unos buenos euros para apoyar a los nuestros. Un desplazamiento como este implica, además, una paliza física importante. Nuestro premio al sacrificio fue una derrota.
Al terminar el partido, los jugadores del Sevilla (salvo Javi Varas) cogieron el túnel de vestuarios como alma que lleva el diablo, y ni nos miraron. Salvo Javi Varas, ni un solo jugador tuvo la vergüenza, siquiera, de mirar atrás.
Hay desplazamientos en los que, por los motivos que sea, hay muy poca representación visitante, y a veces esos valientes viajeros pasan desapercibidos. Pero cuando una afición, como fue ayer la Sevillista, está tan evidentísimamente presente, no comprendo cual es el motivo por el que no recibimos aunque sea un pequeño agradecimiento, en forma de saludo.
Ahora, en estos días de infarto copero, a todos se les llenará la boca diciendo que sin nosotros no será posible, que la grada tendrá que marcar el primer gol, que con el aliento de la afición seremos invencibles... en definitiva, pedirán por activa y por pasiva nuestro apoyo.
Lo más grande es que, a pesar de todo, volveremos a darles ese apoyo que nos piden.
Aquí estamos contigo, Sevilla.

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